miércoles, 1 de diciembre de 2010

NAVIDAD POR ADELANTADO

Confirmado: ha llegado la Navidad. O eso es lo que los comercios nos quieren hacer ver. Tuve que consultar el calendario para no creer que había dejado pasar un mes de mi vida sin pena ni gloria.

El, 26 de noviembre, fui al super y casi se me salen los ojos de las órbitas al ver las guirnaldas, bolas y demás adornos navideños.
Por no hablar del turrón, los polvorones, los guirlaches, etc, que están en venta desde hace semanas. ¡pero si ni siquiera estamos en Adviento!

Como si el tiempo no pasara suficientemente rápido, las tiendas se empeñan en adelantar etapas. Respiré hondo y me fui directa al piso de abajo a comprar galletas. Después de dar varias vueltas, elegí las que estaban de oferta y me puse en la fila para pagar. “Lástima no llevar unos tapones” –pensé cuando me di cuenta de que los altavoces desprendían un sonido poco común: ¡un villancico! ¡Lo que faltaba! Y cuando creía que ya había terminado la tortura, otra vez ese maldito estribillo. En ese momento comprendí el odio que debían de sentir mis padres hacia mí cuando de pequeña les taladraba los oídos con mis casettes (porque todavía existían las casettes) de villancicos populares.

Pagué y abandoné el super a toda prisa, sintiéndome aliviada al respirar el aire de la calle. Llegué al portal y un arbolito con luces me dio la bienvenida. “Usted también, Manolo?”-grité al portero

4 comentarios:

  1. Clara,lamentablemente las Navidades no son lo que eran y a este paso nos pondrán los anuncios navideños en Septiembre....por eso no me gustan,demasiado consumismo.
    Besitos cielo.

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  2. ´Cada año duran más las Navidades, o sea, comienzan antes. Por aquí en el sur, hay años en que vas aún en tirantas y ya hay mantecados y turrones es el super y te dan ganas de llorar...

    Un abrazo

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  3. Jajajaja. Es verdad parece que la Navidad nos acosa, todo se prepara con tanta antelación que parece que la Navidad se hace eterna, y al final todo es para que consumamos y gastemos lo que no tenemos, jajaja.
    Besos y susurros dulces

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  4. Así es, el verdadero espíritu de la Navidad desaparece para dar paso al consumismo.

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