sábado, 6 de noviembre de 2010

¿La mujer perfecta?

Debe de rondar los cincuenta, estatura media-alta, piel morena, en invierno y en verano, y una cintura que muchas de veinte querrían para ellas. Cada vez que hace su aparición en el gimnasio, todos se vuelven para mirarla. Ella lo sabe y, por eso, luce cada día un modelito distinto. Quizá demasiado arreglado, ¿verdad Tomás? - dice mientras se encamina al vestuario.



Todos aguardan expectantes; y cuando sale, lo hace enfundada en unas mallas, un top y un pañuelo atado en la cabeza para que el sudor no le estropee la suave sombra marrón que cubre sus párpados.

Se para con unos y con otros y, finalmente, se dirige a la clase de abdominales. ¿Querrá realzar todavía más esa cintura que muchas envidian? No contenta con eso, decide marcarse una sesión de spinning. Y, como no podía ser de otro modo, se calza sus zapatillas ad hoc.

Sale de su clase y descubro que Matilde también es humana; se le nota el cansancio en la cara y ha perdido ese aire de grandeza con el que ha entrado.

Quizás, tras esa apariencia de mujer perfecta se encuentre una como todas las demás.

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