sábado, 13 de noviembre de 2010

El titiritero

Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas. Siempre quise ser como el motor que mueve el universo; como el titiritero que maneja a sus marionetas.

Cada mañana aprovecho algún despiste de los hombres de blanco y me cuelo en las habitaciones de quienes se hallan postrados en sus camas, apenas conscientes de su propia existencia. Ahora Will será George y luego Adam se convertirá en Helmut.

Y así, día tras día, siendo las paredes del psiquiátrico las únicas conocedoras de mi secreto.

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