martes, 9 de noviembre de 2010

A ciegas...

Clara estaba sentada junto al ventanal. Le tranquilizaba contemplar el incesante golpeteo de la lluvia contra los cristales del salón de su casa.

El relato que le había contado su padre la había sobrecogido de tal manera  que si cerraba los ojos podía oír los disparos.

Estaba amaneciendo cuando lo llevaron a fusilar. Llevaba días sin comer y apenas se tenía en pie; pero los alguaciles no daban tregua y tiraban de él al tiempo que le proferían todo tipo de insultos.

Llegados al lugar de destino le dieron la posibilidad de morir con los ojos vendados. Aceptó. Y, así, de rodillas y ciego, se apagó la vida de su abuelo.

2 comentarios:

  1. hoy es un dia importante para mi y me ha hecho ilusion que coincidiera con una entrada tuya, la entrada tiene un color triste, totalmente opuesto a mi dia, pero igualmente sirve para reflexionar lo afortunado que soy hoy y que llevo siendo mucho tiempo ya.
    Yo siempre soy de buscar el lado bueno de las cosas, soy muy optimista, a veces iluso, pero de momento me va bien asi y espero mantener este espiritu mucho tiempo.

    09/05/2010

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  2. Ciertamente, este relato es algo gris, pero si sirve para reflexionar sobre lo afortunados que somos los que vivimos en esta época y este lugar, ya me doy por satisfecha.

    Sigue con tu espíritu optimista que eso siempre anima a los que tienes al lado.

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