Un día de compras, una tarde de cine, unas cervezas con los amigos, un paseo con tu pareja…Cualquiera de estas cosas puede ser el plan perfecto.
Llevamos años buscando la felicidad y no nos damos cuenta de que la verdadera felicidad está en las cosas sencillas: una sonrisa cuando estás triste, una palabra de ánimo cuando estás decaído, un abrazo, un comentario gracioso…
La Economía es la ciencia que trata de resolver el problema de cómo satisfacer las necesidades humanas; necesidades que van cambiando a medida que se van satisfaciendo. Entonces, ¿será nuestro inconformismo el que nos lleva a desear siempre lo que no tenemos?
La felicidad ha sido definida por las corrientes filosóficas de distintas maneras. Aristóteles entendía la felicidad como la autorrealización, la consecución de las metas propias del ser humano. Y en un sentido epicúreo de la palabra, ser feliz es ser autosuficiente. Pero, ¿qué debemos considerar por autosuficiente? Y ¿cuáles son las metas propias del ser humano?
Yo me quedo con el pensamiento de Benjamin Franklin: “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”.
Muy buen articulo.
ResponderSuprimirYo no se si soy conformista o no, pero o he llegao a la felicidad o estoy muy cerca.. me siento asi desde hace algo mas de 2 años..
Pensamiento corto y sencillo semeja aquello de lo doblemente bueno, el chiste no será el pensar que nos distingue, sino el compartir. Dar es el motor del futuro. Por que además no hay otro.
ResponderSuprimirSaludos