jueves, 13 de junio de 2013

NO TODO ESTÁ PERDIDO

El pasado fin de semana m dejé caer por la Feria del Libro de Madrid y me reconfortó ver que pese a que vivimos taladrados por las constantes y nada halagüeñas noticias relativas a la crisis actual, en el Paseo de Coches del Parque del Retiro había lleno total. En otra circunstancia, me habría resultado agobiante tal situación y, sin embargo, me descubrí disfrutando de ella. El sector de los libros no pasa por su mejor momento y el hecho de que miles de personas se den cita en la feria contribuye a incrementar las ventas y a encarar mejor el futuro.
Algunos, quizá, acuden con el fin de intercambiar unas palabras con sus escritores de cabecera; otros, puede que movidos por la curiosidad de ver en vivo y en directo los rostros más conocidos de la pequeña pantalla; y otros, posiblemente para buscar en la lectura una vía de escape, una dosis de oxígeno que les permita evadirse. Porque la literatura tiene la capacidad de hacernos olvidar aquello que nos atormenta, de introducirnos en un mundo imaginario del que, en ocasiones, no querríamos volver. Así, sea cual sea el motivo de la gran afluencia de público, lo interesante es saber que aún hay lugar para la cultura.
Con estas reflexiones, me zambullí en el gentío, recorrí todas y cada una de las más de trescientas casetas y tuve la oportunidad de saludar y llevarme unas líneas de dos escritoras a las que admiro profundamente: Almudena Grandes y Elvira Lindo, a las que desde estas líneas agradezco su tiempo y sus palabras.

sábado, 2 de febrero de 2013

EL ASOMBROSO MUNDO DEL METRO


Una noche pones el despertador con intención de levantarte antes que de costumbre.  Apagas la luz y procedes a dormir. Pasan las horas y te despiertas de golpe y sobresaltada. Enciendes la luz y las manillas del reloj te lanzan una imagen aterradora: te has quedado dormida. Pegas un salto, te arreglas como puedes, perdonas el desayuno y sales por la puerta aún a medio vestir.

Caminas todo lo rápido que tus extremidades inferiores te lo permiten y, por fin, llegas al metro. Te dispones a sacar el abono mensual, asumiendo que, gracias a los continuos tarifazos, será más caro que el día anterior. Con espanto lees el letrero electrónico de la única máquina que permite pagar con tarjeta: FUERA DE SERVICIO. Miras a tu alrededor buscando la cámara oculta y el escenario que te encuentras es desolador: una inmensa cola en la taquilla y otra similar en la máquina de pagar en efectivo. Contemplas la posibilidad de saltar los tornos, pero no te ves con fuerza suficiente para  enfrentarte a la seguridad. No hay opción. Te pones a la cola de la máquina y, con desagrado, percibes que la fila de la taquilla avanza más rápido. Resignación.

Llega tu turno. Como sólo tienes 10 euros en la cartera, te ves obligado a comprar un billete sencillo. Ya con tu billete, pasas los tornos y bajas corriendo las escaleras mecánicas, maldiciendo a algún despistado que no se ha colocado en el lado de la derecha. “Este no es de aquí”, dices para tus adentros.

Alcanzas el metro segundos antes de que arranque. Echas un vistazo a tu alrededor y no, no hay asientos libres. Con el corazón aún en la boca procedes a quitarte el abrigo y la bufanda, intentando no respirar más de la cuenta, a riesgo de marearte con el tufillo mañanero que inunda el vagón. Y te sientes menopáusica al comprobar que eres la única persona en manga corta.

Consigues relajarte unos instantes y encuentras sitio para sentarte. Parece que la cosa va mejor. ¿O no? El metro ralentiza la marcha y hace parones cada dos por tres. La voz del conductor se cuela en tus oídos como una melodía siniestra: “por avería en la vía, el servicio no funciona con normalidad”. “¡Genial!”
Decides calmarte y piensas que no todo está perdido. Si llega a ser lunes…

miércoles, 5 de diciembre de 2012

MANOLITO, O MEJOR, MANOLO

Descubrí a Elvira Lindo cuando era pequeña. No recuerdo exactamente a qué edad. Quizá tendría 9, 10 u 11 años. Devoré todos y cada uno de sus Manolitos y desde entonces no me he perdido ni un solo texto de esta gran escritora, que se ha convertido en todo un referente para mí. Sus libros ocupan un lugar preeminente en mis estanterías.
A Manolito le debo mi amor por la lectura, una actividad que, junto con la escritura, me llena enormemente. Pero no escribo estas líneas para hablar de mí, sino de él, de Manolito, que junto con otros ilustres como Manolo Blahnik, se ha convertido en uno de los Manolos más famosos del mundo mundial.
Manolito que, quizá por querer ganarse un respeto, ahora se hace llamar Manolo, regresa con unos años más, con una madurez que lejos de hacerle perder del todo la inocencia, la complementa. A través de su lenguaje coloquial, los guiños a la situación actual son constantes. Y es que nadie mejor que un niño, con su particular visión del mundo, para hacernos reflexionar sobre el contexto y la sociedad en que vivimos.
Los García-Moreno son una familia como otra cualquiera, con sus alegrías y sus penas; una familia que se ha visto incrementada tras la llegada de “la Chirli” -esa niña con dotes de artista en la que todos tienen puestas sus esperanzas-; una familia que, como tantas otras, hace virguerías para llegar a fin de mes.
En este libro, la autora ha hecho crecer al protagonista pero manteniéndolo en esa fase previa a la adolescencia, aferrado a su círculo más cercano: su familia, sus amigos, su Carabanchel Alto.
Durante sus diez años de ausencia, también yo he crecido. Ya no soy la niña que devoraba Manolitos antes de dormir; ahora soy la joven que devora Mejor Manolo en el metro de Madrid.
Desde aquí mi agradecimiento a Elvira Lindo, por haberme introducido en el maravilloso mundo de las letras, al que, ojalá pudiera dedicar todo mi tiempo.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

14-N

Ayer un miembro de un sindicato, hacía la siguiente reflexión: “mañana fíjate qué bares y tiendas abren y cuáles cierran. Pasado mañana boicotea a los que han abierto”.
¿Contienen estas palabras los valores de respeto, tolerancia y solidaridad que tanto pregonan? En absoluto. Lo que están haciendo con esta actitud es perder la razón que puedan tener. Quizá quienes dicen ser representantes del pueblo más llano no se han parado a pensar que el tendero de la esquina o el dueño del bar del barrio posiblemente no pueden permitirse cerrar un día.
No se trata de cuestionar si está bien o mal hacer huelga, pues como derecho que es, debe ser respetado. Ahora bien, igual de respetado ha de ser quien no quiera o no pueda ir a la huelga. Y estamos hartos de ver, cada vez que hay huelga general, numerosos piquetes que de forma violenta impiden el acceso a los lugares de trabajo o de estudio, como es el caso de la Universidad de Zaragoza, que ha amanecido con las puertas cerradas con candados, con el fin de evitar que alumnos, profesores y demás personal accedan al Campus.  
¿De verdad es así como entienden la democracia? ¿Es así como pretenden un mundo mejor? La realidad del asunto es que los dirigentes de estos sindicatos no están tan preocupados por el trabajador como por hacer política y no perder sus privilegios.

jueves, 18 de octubre de 2012

HACIA LO SALVAJE

Eran las nueve de la noche y el público congregado en la Sala Riviera aguardaba ansioso la aparición en  escena de sus ídolos. Ellos, por aquello de que lo bueno se hace esperar, se hicieron de rogar quince minutos.
En cuanto los componentes de Amaral pusieron un pie en el escenario y sonaron las primeras notas del single “Hacia lo salvaje”, los numerosos asistentes al evento se vinieron arriba y comenzaron los aplausos.
Además de los temas de su último disco, no faltaron a la cita grandes clásicos como “Sin tí no soy nada”, “Estrella de mar” o “Como hablar”.
Dos horas y cuarto de Amaral en estado puro hicieron las delicias de todos: jóvenes y no tan jóvenes, parejas, grupos de amigos, madres e hijas… La entrega fue mutua desde el primer acorde. Amaral dio, una vez más, rienda suelta a su pasión por la música y el público no dejó de cantar, saltar y ovacionar a uno de los grupos más sólidos del panorama musical.
Dos veces abandonaron el escenario antes de dar por concluido el evento para resurgir aún con más fuerza.
El broche de oro lo puso Eva, megáfono en mano, entonando “Revolución” –en los tiempos que corren, digna candidata a convertirse en himno social-. Y es que lo que Juan y Eva hacen en cada actuación es una auténtica REVOLUCIÓN.

viernes, 14 de septiembre de 2012

SUPERSTARS


Pasaban las 8 de la tarde cuando me dejé caer por la Fresh Gallery. Cámara en mano y con los ojos bien abiertos para no perderme ni un detalle.  Mi objetivo era empaparme de un arte que, quizá, cuenta con tantos simpatizantes como detractores; pero como dijo Bergher, el arte es una manera de ver.

El público asistente era de lo más variopinto, pero con una cosa en común: su admiración por la pareja más mediática de los últimos meses.  Y es que Alaska y Mario derrochan simpatía. Él es un torrente de energía y ella, siempre más moderada –y ayer sin voz- es pura amabilidad.

El desfile  de rostros conocidos fue incesante. Y junto a ellos, otros, anónimos, que no querían perderse el acontecimiento.

 Desde Bimba Bosé hasta José Manuel Parada y Paquito Clavel, pasando por Boris Izaguirre, Ana García Siñeriz, David Delfín, Pelayo Díaz, Silvia Superstar, los otros tres componentes de las Nancys Rubias –Nancy O, Nancy Travesti (y su genial flequillo) y Nancy Reagan-, etc. disfrutaron de las instantáneas que llenaban las paredes de una galería con un futuro prometedor.

Alaska hubo de retirarse antes. Mario, estaba en su salsa rodeado de amigos, familiares y muchos fans, siempre atento con quien se le acercara a pedirle una foto o una dedicatoria en su libro.

Tuve ocasión de intercambiar unas palabras con el genio e icono de “la Movida” McNamara y felicitarlo por su obra artística, lo cual me agradeció con una tímida sonrisa. Tan sólo hace falta hablar unos segundos con él, para comprobar que Fabio es arte en sí mismo.

Como colofón de esta reseña, mi más sincera enhorabuena a Topacio Fresh, anfitriona del evento, por tan magnífico trabajo.

En estos momentos en que el mundo de la cultura parece quedar relegado no ya un segundo, sino un tercer o cuarto plano, son fundamentales las iniciativas de personas que apuestan por el arte.

miércoles, 29 de agosto de 2012

REGRESO A LA CIUDAD


 Había sido tal la desconexión experimentada durante las semanas de receso que no la echaba nada de menos. Contemplar el atardecer en el mar me llenaba plenamente.
Había olvidado por completo el bullicio de sus calles, los atascos, las multitudes que se agolpan en el metro, su ambiente diferente, cosmopolita, los rostros conocidos que se dejan ver de vez en cuando.
Volví allá donde se cruzan los caminos y las estrellas se olvidan de salir y comprobé que la ciudad nunca duerme.
 La puerta de Alcalá y un sinfín de majestuosos edificios  me dieron la bienvenida. Y allí, en el taxi que me llevaba de vuelta al hogar, dulce hogar, recordé lo mucho que me gusta.
Como cantaba Sabina, a mitad de camino entre el infierno y el cielo, yo me quedo en Madrid.